lunes 9 de noviembre de 2009

Sobre el Éxito

"¿Te cambiarías a ti mismo por un artista de esos que salen todo el día en los medios y que no pueden poner un pie en la calle sin ser reconocidos y abordados por hordas de desconocidos?"

Esta misma pregunta me la hizo Xoel López hará cosa de un año, cuando estaba a punto de marcharse a hacer las américas y dejar atrás toda su trayectoria como Deluxe, redimirse, y comenzar una vida nueva como Xoel López, a secas.

En el momento realmente no sabía que contestar, y me ha costado un tiempo largo darme cuenta de éso que Xoel ya sabía hacía tiempo. Las personas que necesitan ese "éxito" es porque tienen algo vacío dentro de sí mismos, y esa misma vanidad les ayuda a parchear ese hueco. Para todos los demás, ser reconocidos por el 90% de la población española supone perder una necesidad fundamental -la intimidad, el anonimato- a cambio de un puñado de halagos y un realce del ego que generalmente no necesitamos.

La otra cosa que sí recibimos, sin embargo, tiene un cariz mucho más pragmático: el dinero. Lo cierto es, que siendo un artista de no tanta envergadura (de esos que no conoce la "masa" pero que "tienen su público fiel") es perfectamente posible ganar suficiente dinero como para sobrevivir con cierta comodidad: pagar el alquiler, tener la nevera llena, poder salir de copas de vez en cuando, comprarte una guitarra nueva por navidad y poder costearte unas vacaciones decentes una o incluso dos veces al año. Más allá de eso, ese abundante excedente de dinero que un artista de masas recibiría, cubre otros aspectos bastante menos necesarios para el ser intermedio. Y si para alguien es necesario tener el mejor coche, una casa enorme, y demás lujos, entonces volvemos a la teoría del vacío interior; vacío, que por otra parte, jamás logrará ser llenado por esos medios.

Por otra parte, existe otro tópico sobre el ser humano, que viene a ser bien cierto: tendemos a siempre querer más de lo que tenemos y por ello mismo, a no disfrutar de lo que poseemos en ese momento. El otro día, un buen amigo mío, me comentaba que su hija, nada más abrir los regalos de Navidad, apenas jugaba con ellos, y ya empezaba a pensar en los regalos de su cumpleaños. Como ella, muchos adultos tienen la vista siempre puesta más allá de lo que están haciendo, y ésto mismo les impide disfrutar del momento presente.

Conozco a muchas personas en mi entorno, que se dedican a lo mismo que yo, y que se sienten frustrados al no lograr ese éxito tan perseguido. Yo mismo he llegado a sentir eso en alguna ocasión, pero por fortuna creo que voy aprendiendo la lección. Hace ya casi ocho años, cuando Havalina comenzó a ser Havalina, Charlie, yo y los demás miembros soñábamos con poder publicar uno o más discos, tocar por ahí, dar a conocer nuestra música; jamás pensamos ni siquiera en vivir de ello, todos sabíamos que tendríamos que compaginarlo con otra actividad que sí estuviese remunerada; y sin embargo, ocho años después, nos hallamos dando giras de un lado a otro de la geografía española, teniendo varios discos en las tiendas, y dando a conocer nuestra música a un bastante numeroso público. Y no sólo eso, sino que además la otra actividad con la que lo compaginamos es la misma música, hecha con otros artistas y otras bandas, lo cual resulta tremendamente enriquecedor y nada rutinario.

Para mí, mi vida actual es un sueño hecho realidad con el paso de los años y del trabajo incondicional. Me he dado cuenta de que, si bien es cierto que uno siempre debe aspirar a mirar un poco más arriba, disfrutar del momento presente es lo más importante. Cada día que llego a mi casa y mis gatos vienen a saludarme y ronronean, o me encuentro con un chaval adolescente que está ensayando con su primer grupo y escucha a Havalina, o me tomo una copa de vino con mi chica en el sofá de casa, o me encuentro subido encima de un escenario, o me siento con mis padres a charlar sobre la vida, o miles de ejemplos más -a veces cotidianos, a veces grandiosos- me recuerdo a mí mismo lo feliz que soy y lo realizado que me siento: he aprendido que el verdadero éxito es el que uno quiere que sea.

domingo 11 de octubre de 2009

Sobre la inmediatez en la música (y por consiguiente, en el sexo)

"Intro: corta, que no pase demasiado tiempo hasta que entre la voz. Estrofa: concreta, pero no demasiado, para que así después dé paso al Estribillo. Que no pase demasiado tiempo hasta que éste entre, para no distraer la atención del oyente. Éste debe tener más tamaño, entrar como un cañón. Después viene la segunda estrofa, que nos sitúa de vuelta en la canción, nos orienta, y de nuevo el estribillo, que ahora entra con un poco más de fuerza, y es un poco más largo que el primero. Después viene el puente, que debe llevar a la canción por otro lugar, pero sólo lo justo, porque debe anteceder a la entrada del último estribillo, que será el más grande de todos. Y fin. Todo ello no debería durar más de 3 minutos y pico. Sin estridencias, pero con energía."

Vivo y trabajo en el mundo de la música y no paro de ver y oír esta misma formula repetida hasta la saciedad. Nadie parece tener tiempo para nada y las canciones suceden así, como una especie de fórmula matemática fácil y solvente. Estoy harto, muy harto de todo esto. Detecto el olor de esta fórmula y tantas otras a los pocos segundos de escuchar una canción, y cada día que pasa me resulta más repulsivo. Intento mantenerme lejos de ello para no amargarme, y por suerte suelo conseguirlo en la mayoría de los casos. Pero no deja de disgustarme cada vez que descubro a un nuevo grupo o artista que, sorprendentemente, está haciendo lo mismo de siempre otra vez.

El otro día estuvimos grabando una pequeña demo de algunos temas que hemos estado componiendo este verano. Pasa a menudo que hasta que uno no lo ve desde fuera, no sabe juzgar muchos de los detalles, y ahora que lo escucho y que hemos puesto un puñado de canciones nuevas juntas, me ha agradado mucho la duración y el ritmo de las mismas. Hay bastantes que superan los 5, los 6, e incluso los 7 minutos, y el ritmo con el que se suceden las partes es gustoso, se regocija en cada una de ellas y no suelta nada hasta no haberlo desarrollado. Además, como en anteriores trabajos de Havalina, hay muy pocos estribillos. Supongo que todo esto sucede porque por una parte estamos bastante cansados de escuchar lo mismo de siempre y no somos felices reproduciéndolo sin más, y por la otra, porque queremos hacer música de esa que requiere un compromiso por parte del oyente para ser disfrutada, ésa que sale del corazón y los riñones.

Buscar la inmediatez en la música es un arma de doble filo. Si la consigues de un modo natural, es perfecto, pero no por ello has de andar buscándola todo el tiempo. Y no siempre la inmediatez es la manera idónea de hacer las cosas. Cuando hicimos Incursiones, por supuesto que estábamos buscando algo inmediato, impactante, contundente, cortante. Pero si fuera todo el disco así, ciertamente perdería toda su inmediatez en muy poco tiempo.

A menudo suelo comparar el sexo y la música. Ambas son actividades placenteras y necesarias, y requieren de un cierto mimo, entrega y compromiso por parte de ambas partes para que sean como deben ser. Hay quien se ríe de mis teorías al respecto, es cierto... :) El desarrollo de una canción es más o menos parecido al desarrollo del acto sexual: tiene unos preliminares, un desarrollo que puede ser más o menos lento, un punto álgido, uno o varios puntos de descanso o relajo que suelen llevar a otros nuevos puntos álgidos, y así hasta llegar al final. La inmediatez en el sexo puede estar bien en ciertas ocasiones, pero todos sabemos que lo suyo es alternar una cosa con la otra. Igual que no podría imaginarme que todos los polvos con mi novia durasen 3 minutos y pico, ¿por qué todas las canciones tienen que durar éso?

domingo 13 de septiembre de 2009

Sold Out.

Las palabras "sold out" son algo que no estoy seguro de haber conocido en la historia de esta banda, y más aún tratándose de una sala con un aforo como el del Sol, no enorme pero sí significativo. En cierto modo, todo el equipo Havalina (banda, staff, discográfica, oficina) sentimos el viernes que aquello era un peldaño más, que hay un antes y un después de aquella noche. Teníamos muchas ganas de este concierto, y nos sorprendió mucho y muy gratamente que hubiera tanta gente que compartiera esas ganas con nosotros.

Creo que la felicidad absoluta era patente en nuestras caras, así que no añadiré mucho más: tan sólo nuestro más hondo agradecimiento a todos los que cada día nos apoyáis. La música es un hermoso compromiso entre el músico y el oyente, y podemos decir abiertamente y llenos de satisfacción, que sentimos que tanto uno como otro están cumpliendo con su parte.

jueves 3 de septiembre de 2009

Lo que vale un peine.

Se suele decir, y con bastante acierto, que uno no sabe apreciar lo que tiene si no lo ha trabajado antes. Como suele decir un buen amigo mío y compañero de profesión, antes de estar en lo alto hay que haber "comido barro". Para algunos, la cantidad de barro comido es ingente, pero en cualquier caso, lo importante siempre, ya te encuentres entre los más afortunados o los menos agraciados del lado del éxito o del desconocimiento, es no perder la perspectiva de dónde está uno y qué le está pasando.

En nuestro caso particular, nunca hemos sido especialmente afortunados en muchas cosas, pero al mismo tiempo siempre hemos tenido motivos para alegrarnos y querer seguir adelante a pesar de todo. Supongo que en el fondo somos personas constructivas y optimistas, y por este mismo motivo, las mismas cosas que a otros desanimarían a nosotros nos han dado fuerzas para seguir adelante.

En el 2001, cuando empezamos ensayar en lo que entonces era nuestro nuevo proyecto, soñábamos con nuestra primera ocasión de mostrarlo en directo. Eso sucedió al cabo de unos meses, y a partir de ahí empezamos a actuar regularmente en el circuito de salas madrileñas. Muchas de ellas (como Siroco, Café la Palma, el Limbo, Moby Dick...) nos acogieron con los brazos abiertos y nos dieron la oportunidad de hacernos a nosotros mismos y empezar a darnos a conocer entre un círculo reducido de personas. Allí surgieron nuestros primeros contactos y poco a poco fuimos ampliando ese circuito de salas a otras como el Moe y la Moe, Costello Club, El Sol, Wurlitzer Ballroom, e incluso en ocasiones puntuales hemos tenido la suerte de tocar en salas de mayor aforo, como la Sala Heineken (en la que hemos tocado ya cuatro o cinco veces) , Galileo Galilei, Joy Eslava, o el mismísimo Teatro Circo Price.

Todas estas cosas han ido creciendo siempre lentamente, pero sin pausa. Es muy grande tener la oportunidad de tocar en lugares grandes y/o bonitos como Joy Eslava o Circo Price, pero nada de ésto ha sucedido rápido ni fácil. Son ya casi ocho años desde que empezamos, y si hay algo que tengo bien claro es que nadie nos ha regalado nada. En general, en la música a nadie se le regala nada, y si se hace, siempre lleva una contrapartida negativa asociada; que te regalen las cosas es un arma de doble filo, siempre. Muchos de los artistas que son "regalados" no suelen durar demasiado tiempo, y la mayoría no gozan de una buena credibilidad... ¿Dinero? Quizá sí. Pero el dinero se puede conseguir de muchas maneras, y no da la felicidad por sí solo. La suma de credibilidad, orgullo y confianza en lo que uno hace sí que la da, y éso, alentado por una situación económica llevadera, genera la felicidad y la satisfacción del artista; porque sí, es verdad que el dinero es importante, sobre todo porque si uno no lo gana con la música, entonces tendrá que buscar otra actividad paralela donde sí lo gane, que probablemente consumirá mucho tiempo y energía, y entonces el esfuerzo posible que se pueda invertir en la música será menor.

En definitiva, todo esto viene a ser como un círculo vicioso, como la pescadilla que se muerde la cola: las personas que tienen que trabajar en cualquier otra cosa para poder subsistir mientras hacen su música por otro lado tienen un serio inconveniente en la falta de tiempo y energía para sacar adelante sus proyectos artísticos, y así, algún día, poder dejar esos trabajos abrasivos y dedicarse enteramente a su arte. Y por otro lado, sucede que las personas que nunca necesitaron trabajar en otra cosa (en definitiva, que nunca comieron barro), en la mayoría de los casos no han desarrollado esa capacidad de esfuerzo y sacrificio necesarias para lograr una carrera artística longeva y creíble, sobre todo lo segundo. Es algo que yo al menos veo claramente en algunos artistas: sé perfectamente cuándo se lo han tenido que trabajar de principio a fin, y cuando, por el contrario, se lo han dado todo masticado. Se nota mucho en los directos: ¿actitud frente al trabajo, seriedad, constancia?. Una persona así sería capaz de sacar adelante un show pase lo que pase; sin embargo, he visto a muchos artistas que, por no tener una sola de las múltiples condiciones óptimas para el desarrollo de un buen show (buen sonido, buen ambiente, buen público, haber descansado, tener bien la voz, etc) se arrugan y lo echan todo a perder. Cuando uno ha trabajado y se ha esforzado en conseguir lo que tiene, desarrolla mañas para salvar todos esos obstáculos y todos los que puedan venir, ofreciendo siempre un show decente pase lo que pase. Es lo que suele conocerse como ser un profesional, y sólo se puede dar cuando uno sabe lo que vale un peine.

martes 1 de septiembre de 2009

Haciendo los preparativos

Hoy hemos empezado a ensayar el repertorio que tocaremos este viernes 11 en la Sala Sol. Hemos seguido trabajando durante todo el verano, pero más en otros menesteres, como la creación de algunas canciones nuevas para renovar un poco el aire, o colaboraciones chulísimas como la que hemos grabado con Boat Beam para Bandalismo.net, que dentro de unos días verá la luz.

Si hay algo que hemos tenido en mente durante todos estos meses de gira con nuestro nuevo disco bajo el brazo, es que todos los conciertos fueron cortos, muy a nuestro pesar. Pero no fue así porque nosotros no quisiéramos tocar más, sino porque muchas veces, la propia logística, o la simple jerarquía existente en festivales y eventos similares, ha hecho que tuviésemos que ofrecer un show de una duración determinada, generalmente muy breve.

Dado que éste es nuestro concierto (¡por fin!) hemos decidido estirar todo lo posible el tiempo que nos permita la Sala el Sol. A nosotros lo que nos gusta es sudar la camiseta, entregarnos al máximo, y sobre todo que las personas que vengan a vernos sientan que su tiempo y su dinero fueron ampliamente recompensados. Nuestras canciones cada vez son más largas, porque hace tiempo que decidimos que no teníamos prisa en acabarlas. Y por lo tanto, los conciertos cada vez requieren más tiempo. En total, tocaremos aproximadamente dos horas: "Imperfección" al completo y la mayor parte de "Junio", más alguna que otra sorpresa y/o novedad. Y éso, porque la logística sólo permite un máximo de dos horas; de no ser así, aquí hay canciones y discos para tocar y tocar ;)

No será éste uno de esos conciertos promocionales donde uno intenta dar una muestra de sí mismo, que sea contundente pero ligera a la vez. Es un concierto para el disfrute interno, para los que estamos y los que estáis dentro del meollo. Nunca será suficiente para nosotros, y nunca estaremos lo bastante agradecidos a las personas que nos dan su apoyo incondicional día a día.

Ah, y otra cosita más. Tendremos camisetas y chapas nuevas, todas con diseños hechos por mi hermano José Juan Cabezalí. Gatos y más gatos, y sobre todo mucho que decir y que demostrar encima del escenario. ¡Os esperamos!


martes 14 de julio de 2009

La emoción de hacer felices a los demás.

En estos años he conocido a varias personas, que sabiéndolo o no, hacen felices a otras personas con su música. Yo mismo puedo decir abiertamente que toda la música que escucho y me gusta me hace feliz: generan pequeños y grandes momentos de placer en mi vida, absolutamente irrepetibles. Ahora mismo escucho a Wilco mientras escribo esto, y pienso lo mucho que me gusta escuchar a Wilco mientras escribo o leo, y lo muchísimo que disfruté hará cosa de un mes y medio en el concierto que ofrecieron en el Teatro Cervantes de Málaga.

El otro día tocamos en el Festival de Ojén (Málaga), el Ojeando 2009. Teníamos la difícil tarea de tocar en un lugar muy alejado de nuestro hogar, a una hora un tanto extrema (cerca de las 3 de la mañana) y después de un grupo con enorme repercusión como son Lori Meyers. Que se iría mucha gente tras el concierto de Lori Meyers era algo con lo que contábamos, y que efectivamente sucedió (aunque igualmente quedó por allí bastante gente) pero con lo que no contábamos y sí sucedió, es que muchos de los allí presentes conocían nuestras canciones, las cantaban, y sonreían abiertamente ante la posibilidad de vernos tan de cerca, en directo, en una noche tan agradable... en definitiva, en ese momento estaban siendo felices. Y probablemente ya lo habían sido escuchando alguna de nuestras canciones en su casa, o en un bar, o en la radio...

Nosotros éramos conscientes de eso mientras tocábamos, y éso hizo que lo disfrutásemos tanto. Ha sido realmente grato, y creo que ha quedado en la memoria de la banda como uno de los mejores conciertos de nuestra vida. Yo tuve momentos de verdadera emoción, interna y externamente, y creo que es en esa clase de situaciones cuando me alegro tanto de seguir con esto, y de estar tan bien rodeado como estoy.

Puntualmente me sorprende conocer a artistas que, llegando a mucha más gente que nosotros, no sean felices de saber que están haciendo felices a otras personas; supongo que es porque no son conscientes de ello, o porque lo que realmente esperan es una gloria mayor (¿qué gloria mayor hay que hacer feliz a uno mismo y a los demás?) Sí estoy seguro de que si algún día me pasara eso a mí, es que las cosas tendrían que estar yendo realmente mal. No hay felicidad más grande en todo esto, y creo que se ha convertido en un objetivo cumplido en mi vida, que de ahora en adelante sólo podrá crecer.

viernes 26 de junio de 2009

Havalina: casi ocho años dando la tabarra.

Y lo que nos queda...

Este domingo en La Casa Encendida haremos un concierto muy especial. De hecho, es tan especial, que me emociono sólo de pensarlo, y es que tocaremos canciones tan antiguas que el otro día, mientras las ensayábamos, apenas podía acordarme de las letras. Y estará Charlie ese día, el mismo Charlie Bautista que fundó Havalina conmigo allá por 2001, después de haber estado tocando juntos en otros proyectos durante un par de años.

Tocaremos temas de todos nuestros discos. En concreto, tres temas de Uncoloured Songs, dos de From Bed to Bed, uno de A Woman or Two, tres temas de Junio, y otros tres de Imperfección. Y tendremos también a mi hermana, Celia, ejerciendo de narradora (porque sí, tenemos toda una historia que contar), e interactuando con los niños; he tenido que llamarla a ella porque a mí los niños se me dan regular :)

Os esperamos!